¿Tiene arreglo?

En esta vida, sólo hay una cosa que no tiene arreglo. Lo demás, y sobre todo cuando se trata de máquinas, es cuestión de cuánto está uno dispuesto a pagar. Cuando recibimos un reloj para arreglar, lo primero que hacemos es dar un presupuesto de reparación. Muchas veces no es posible dar un presupuesto ajustado, especialmente cuando llegan máquinas excesivamente sucias. Antes de  encontrar el problema hay que limpiar. A menudo con la limpieza y ajuste se soluciona el problema, pero a veces, con la máquina ya limpia, aparecen otras averías. En cualquier caso NUNCA cobramos una reparación si el cliente decide finalmente no reparar el reloj. ¿Quiere esto decir que si me limpian el reloj y luego no funciona, no me van a cobrar esa limpieza? EXACTO. Si una vez que el reloj está limpio, apareciese un problema que elevase el presupuesto a una cantidad que el cliente no quiere pagar, no se cobraría nada.

 ¿Qué opciones de reparación tengo?

En muchos casos, hay piezas que se pueden reparar. Es el caso de los flejes de carga, tanto de marcha como de sonería, a veces se rompe la punta externa y se puede recuperar. Un eje roto admite, en muchos casos (siempre que el piñón no esté excesivamente cerca del pivote) reparaciones, desde poner un tapón (básicamente un postizo), pasando por taladrar el eje e insertar un pivote nuevo y terminando por tallar un eje completo. Una rueda con uno o varios dientes rotos se puede reparar tallando e insertando dientes nuevos, o tallando una rueda completa con o sin radiar. Todas estas opciones, con sus respectivos precios, se le presentan al cliente y éste decide. 

¿Merece la pena?

Siempre nos hacen esta pregunta y siempre contestaremos lo mismo. El valor de una pieza antigua, ya sea de buena o mala calidad, sólo lo puede decidir su propietario. ¿Quién soy yo para decir si una pieza que ha pertenecido a un pariente querido durante generaciones vale o no vale dinero? Lo que tenemos en nuestras manos es algo que la ciencia descubrió, que el ingeniero diseñó, que el maquinista fabricó y que el vendedor trató con mimo. Hay tanta ciencia, tanto diseño, tanta precisión y detalle en una máquina antigua que me resulta imposible tener el valor de darle un precio. 

¿Cuánto tarda?

Todo depende de un montón de factores. Siempre es más barato comprar el repuesto original que fabricarlo. Pero ese repuesto en muchas ocasiones -y cuanto más antigua sea la pieza, peor- es muy difícil encontrarlo, por no decir imposible. En el caso de los relojes de pulsera/bolsillo, la posibilidad de encontrar repuesto original va mejorando a medida que su antigüedad se va reduciendo. Con los cristales casi nunca suele haber problemas y la intercambiabilidad de piezas es siempre un factor a tener en cuenta, especialmente con máquinas suizas.

¿Puedo mojar mi reloj?

Por lo general, si un reloj no es sumergible (y "sumergible" significa que está diseñado para usarse bajo el agua) la recomendación es NO. Para hacerse una idea de lo que significa "Water resistant", a continuación se dan unas pautas:

Water resistant: Todo lo más salpicarlo accidentalmente.

Water resistant 3 ATM (30 m): Uso diario. Salpicaduras o uso en un día de lluvia, riego del jardín, actividades cotidianas.

Water resistant 5 ATM (50 m): Natación, ducha, pesca.

Water resistant 10 ATM (100 m): Deportes acuáticos, natación profesional, surf, navegación, snorkel.

Water resistant 20/30 ATM (200/300 m): Deportes acuáticos a nivel profesional, actividades marinas, buceo a pulmón.

Diver´s 100: Buceo (esta modalidad de reloj está ya en desuso).

Diver´s 200/300: Buceo de saturación. 

¿Cristal de plexi, mineral, zafiro?

No siempre es posible cambiar un cristal a voluntad. Lo cristales de plexiglas (básicamente plástico) suelen ser de formas más o menos caprichosas y de cierto volumen. Un cristal mineral de estas características es casi imposible de colocar porque sería enormemente caro (y a veces, imposible de fabricar). Es decir, en muchas ocasiones el cristal plexi no es un capricho barato del fabricante sino la única opción posible. Distinto es el caso del cristal mineral o de zafiro. En este caso sí que se puede optar por colocar uno u otro, aunque por supuesto, la diferencia de precio será decisión del cliente.

Mi barómetro no indica correctamente el cambio de tiempo.

Esta es una de las conversaciones que tengo más a menudo con los clientes. La razón es la siguiente: Un barómetro está diseñado para funcionar a nivel del mar ¿Qué significa esto? Que los cambios de presión que suceden a nivel del mar (0 metros) son detectados por el barómetro en toda su extensión. Es decir, que cuando a nivel del mar hace buen tiempo, el barómetro indica "buen tiempo", cuando está lloviendo el barómetro indica "lluvia", etc. Esto, a medida que nos vamos elevando cada vez coincide menos. Y a medida que nos elevamos, los cambios de presión son cada vez menores (cada vez hay menos aire encima nuestro, el aire cada vez pesa menos) En una ciudad como Madrid, a unos 650 metros sobre el nivel del mar, el barómetro se moverá (dependiendo de su sensibilidad y de la calidad y estado del mecanismo) alrededor de 60/70 grados en todo el año. En otoño/invierno, con la llegada de borrascas se desplaza hacia "lluvia/tormenta" con facilidad, pero en verano prácticamente no se mueve ¿Está roto? No, simplemente los cambios de presión son los que son. Por otro lado, muchos barómetros tienen escala fija (la posición relativa entre la escala -normalmente en milibares o cm de mercurio- y la escala de textos -"lluvia", "tormenta", "buen tiempo", etc- no es movil), por lo que sólo tenemos dos opciones. O colocamos la aguja en la escala numérica o en la escala de texto. En el primer caso, la aguja del barómetro está en muchas ocasiones en la parte baja de la esfera, donde no hay ningún texto. Esto no es un error, pero para muchos clientes resulta poco natural, así que me piden que les coloque la aguja en la escala de texto, donde la lectura de la escala de presión no es la adecuada, pero es más cómodo, y visualmente mucho más natural que el barómetro indique "lluvia" cuando está lloviendo. 

Los barómetros, por tanto, hay que ajustarlos a la altura sobre el nivel del mar donde vaya a estar, y colocar la aguja en la posición más cómoda para el cliente.